
Vivimos
en una comunidad, nos inspiramos en la Sierva del Señor y nos esforzamos
por hacer vivos los valores del Evangelio de comunión Fraterna y de Servicio;
compartiendo, trabajando, orando y anunciando el evangelio.
La vocación del Siervo de María es una expresión particular de la condición fundamental del pueblo de Dios, que es del pueblo de hermanos.
Contiene una invitación gratuita de Dios y una respuesta consciente y libre de seguir a Cristo en una fraternidad apostólica, según el espíritu de la Orden.
Se desarrolla en el seno de la comunidad, que transmite las riquezas de la Iglesia y de la Orden y promueve los dones personales y las capacidades de cada uno.
Puesto que esta vocación no se agota en un solo acto, sino que se perpetúa en una constante invitación y en una continia aceptación.
La
formación del Siervo de María se desarrolla en el seno de una
comunidad, viviendo en un constante testimonio de vida fraterna, vida
de oración,
de estudio y de trabajo.
Si quieres… “tu puedes servir a Dios y a los hombres como María”.

1.
PRENOVICIADO
Quien desea ser Fraile Siervo de María vive en la casa de acogida del convento San Felipe Benicio, en Celaya, Gto en donde desarrolla armónicamente su personalidad y va tomando clara conciencia de su vocación en compañía de otros jóvenes que buscan el mismo ideal, compartiendo el estudio, trabajo, oración, convivencia....
2.NOVICIADO
El
noviciado es un tiempo conveniente para tener un profundo conocimiento y
experiencia de la vida religiosa, viviendo
y participando
de la vida comunitaria, generosidad
y responsabilidad, en la oración, en la voluntad
de donarse al servicio de los demás, en el trabajo,
en el diálogo sincero y abierto para
descubrir si Dios llama a quien desea vivir como fraile
Siervo de María
mediante la profesión temporal de los votos
con los que el novicio es consagrado a Dios mediante
el ministerio de la Iglesia y es incorporado a la
Orden de los Siervos. El novicio promete a Dios observar
los consejos evangélicos,
comprometiéndose a vivirlos en nuestra vida
fraterna según la Regla
de san Agustín y nuestras Constituciones.
3. PROFESADO
Durante
ese período, el fraile aprende a vivir libre del apego egoísta
a las cosas materiales. El compartir todo con todos
lo hace apreciar el amor por la vida, como don de Dios, que anima a la misma
comunidad, y le hará disponible
hacia los necesitados y sus problemas sociales.
Por su confianza en la Providencia y por su vida en común, liberado
del ansia de la inseguridad económica,
se sentirá libre para darse por entero,
en una caridad plena, al cumplimiento de su misión
apostólica. Al final de este periodo el
fraile se consagra definitivamente a Dios mediante
la profesión solemne de los consejos
evangélicos.
4. PROFESIÓN SOLEMNE
La
profesión solemne es un acto público que consagra al fraile
para toda la vida al servicio de Dios y de su
pueblo en el perfecto seguimiento de Cristo y en la total dedicación
a nuestra Señora, y lo conduce,
mediante la observancia de los consejos evangélicos,
a la plenitud de la caridad. Con la profesión
solemne el fraile es acogido definitivamente
en la Orden de los Siervos de María, de
la que asume enteramente la vida y las responsabilidades.