Para los Siervos de María este siglo constituye una época de gran vitalidad, además de ser época de Fray Pablo Sarpi, el fraile de la Orden más conocido en Europa.

La Orden se caracteriza en esta época por su influencia en el mundo, adentro y afuera de la Iglesia: numerosos priores generales, terminado el periodo de su oficio, son nombrados obispos; un número cada vez mayor de frailes enseñan en las más celebres universidades (Padua, Bolonia, Pisa, Florencia, Roma): nace la llamada "Observancia germánica", movimiento de reforma al interior de la Orden. Además se extiende la que llamamos hoy "Familia de los Siervos": aumentan los monasterios femeninos (Venecia, Arco, etc.) se consolida la Tercera Orden, florecen las Cofradías ("Cofradía del Hábito", que será luego la "Cofradía de los Siete Dolores".) La Tercera Orden se propaga en España y en América Latina.

Un acontecimiento de gran importancia es la disposición del Papa Inocencio X, por la que se obliga a todas las Ordenes e Institutos religiosos a cerrar los conventos que tienen pocos frailes. Para los Siervos de María esto significa el cierre de unos cien conventos. Consecuentemente mejora el nivel de vida religiosa y la organización de la Orden.

El siglo XVII marca un notable florecimiento de los estudios en la Orden, y la misma disciplina religiosa es favorecida por nobles figuras de priores generales, entre las cuales se origina la del venerable Fray Julio Ma. Arriguetti, ya ermitaño de Monte Senario y que rige la Orden al finalizar el siglo.


Es el siglo del máximo incremento numérico de la Orden y del inicio de una grave crisis. La primera mitad del siglo se caracteriza por algunos eventos muy significativos. Dos Siervos de María toman parte en la Legación Pontificia (1719-1721) enviada a China para tratar de componer la problemática cuestión de los "ritos chinos". Al mismo tiempo se publica la segunda edición de los "Anales" de la Orden.

En 1726 es canonizado S. Peregrino Laziosi, y en 1737 Santa Juliana Falconieri. Hacia el año de 1750, la Orden cuenta con alrededor de 3000 frailes.

Las corrientes filosóficas de la época (iluminísmo) tienen graves efectos en todas las Ordenes religiosas en Europa. Para los Siervos de María el fenómeno es sumamente grave, porque afecta precisamente los países en donde está establecida la Orden.

En 1772 se inician las supresiones políticas de gran parte de las Ordenes religiosas. Supresiones ordenadas por el emperador José, en el imperio Austro-húngaro, y en la República Véneta. Se ejecuta la supresión definitiva de la Provincia de los Siervos en Provenza (Francia).

En 1778-1779 en todos los territorios italianos ocupados por los franceses se llevan a cabo las supresiones de las Ordenes religiosas; supresiones que se completarán en 1810, con las disposiciones napoleónicas.

Hay que recordar que, en las conferencias entabladas por la Santa Sede y Napoleón, para lograr un "concordato", tuvo parte activa, y parece decisiva, el siervo de María Card. Carlos Francisco Caselli. Otro Siervo de María será víctima de Napoleón, y acabará fusilado en Ancona en 1809. Es el padre Amadeo Bartoncelli.

Al finalizar el siglo y en los primeros años del siguiente, la Orden de los Siervos de María aparece tan seriamente sometida a prueba por las supresiones, que casi llega a extinguirse.

AnteriorSiguiente