Convento de “Nuestra Señora de los Dolores”
El Paso, Texas

La comunidad de los Siervos de María, dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, se encuentra en la ciudad de El Paso, Texas, y fue fundada en el año de 1954. La fecha de su erección canónica como comunidad es el año de 1957. En ese año, los frailes Andrés M. Ponso, OSM, y Lorenzo M. Maggtón, OSM, recibieron la aprobación del obispo Mateo Mettzger, siendo comisario de la Orden en México el padre Juan Ángel M. Gasperini, OSM.

Desde sus inicios, los frailes trataron de que esta comunidad fuera una expresión del carisma de nuestra familia religiosa.

Por ubicarse en la franja fronteriza, entre México y Estados Unidos, ofrece un gran reto para la vivencia de nuestro carisma, ya que los Siervos queremos "estar al pie de las infinitas cruces".

En la actualidad, la comunidad se proyecta en el trabajo pastoral que exige la parroquia, de la que podemos señalar las siguientes líneas programáticas: a) la asistencia litúrgico-pastoral; b) el trabajo con los jóvenes y los niños, y c) la ayuda a las personas necesitadas. En este sentido, se procura una evangelización integral mediante la catequesis, las celebraciones sacramentales y la entrevista personal.

En el trabajo con los jóvenes, se ha tratado de integrarlos a la vida de la parroquia a través de la colaboración litúrgica (coro, lectores); en la vida de la comunidad, con el servicio voluntario, y la responsabilidad, en el cumplimiento de sus obligaciones. El tercer aspecto de ayuda y asistencia a los necesitados es algo que a muchos puede parecer extraño, al sabemos presentes en una ciudad de los Estados Unidos, donde el progreso y el desarrollo se encuentran verdaderamente avanzados.

Aunque entre nosotros, los frailes de la Provincia Mexicana, estamos acostumbrados a referimos a esta realidad como "El Norte", también somos parte del Sur, por encontramos en la frontera con los problemas típicos de esta realidad.

Y sobre todo, para muchas personas de origen hispano, el "país de las grandes oportunidades" exige también grandes sacrificios pues por buscar mejores oportunidades para sus vidas deben exponerse al racismo, a la inseguridad, al abuso de las políticas migratorias, a la drogadicción, al consumismo, al desempleo... someterse a tratos injustos y a realizar los trabajos más arduos, incluso la desintegración de la propia familia.

Todo esto, y no otro motivo, es lo que debe justificar nuestra presencia de Siervos. El reto no es nada fácil; sin embargo, el afrontarlo exige el ser siervos de "Aquella que esperó confiada en la liberación de Israel".

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