Convento “San Ignacio de Loyola”
El Paso, Texas

La Iglesia y Convento pertenecían a los padres jesuítas que, a través del padre Carlos Pinto, SJ, edificaron varias parroquias en El Paso, Texas, como El Sagrado Corazón, en 1893, para fíeles mexicanos; La Inmaculada Concepción, para fieles de origen anglosajón; La Sagrada Familia, Santo Ángel, Monte Carmelo, Socorro y Belisario, estas últimas, fuera de la ciudad.

Habiéndose retirado los jesuítas en 1960, cedieron la propiedad a la Diócesis y el señor obispo concedió, el 1 de agosto de 1960, la entrada a la diócesis a los Siervos de María, a través de fray Andrés M. Ponso, OSM, quien venía de la comunidad de Nuestra Señora de los Dolores, Tigua, El Paso, Texas.

En la decisión de que esta parroquia fuese concedida a los Siervos de María influyó poderosamente el valioso servicio pastoral que los frailes de la Orden ya prestaban en Tigua, primera comunidad del Vicariato en territorio norteamericano. Fue así que San Ignacio se convirtió en la segunda comunidad servita perteneciente a México, pero localizada en territorio estadounidense.

Conocido es por todos la actividad de los jesuítas en la pastoral de la enseñanza y, por tanto, los frailes Siervos de María tuvieron que afrontar ese reto que sólo los superiores de entonces solucionaron con aplomo hasta el año de 1974. Claro está, con la colaboración de todos, se cerró la escuela, quedando el inmueble disponible para acoger a varias generaciones de estudiantes OSM que en el momento presente son frailes profesos.

La colaboración con los laicos es muy importante, como en cualquier parroquia del mundo, y los grupos apostólicos existentes son de gran consideración, sin faltar la OSM que se debe apoyar siempre y en todas nuestras comunidades, pues ha sido la Orden Seglar la que dio pie a que los frailes llegaran a México y, de allí, a esta ciudad de El Paso, Texas.

La actividad litúrgica es cuidada para ambas lenguas, inglés y español, y se dicen dos misas en inglés de las seis que se celebran los domingos. El sacramento del Bautismo se prepara cuidadosamente para que los padres y padrinos se catequicen y comprometan en lo que piden para sus hijos y ahijados.

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